Camel Valladolid 2019-03-02T17:04:42+00:00

Nuestra historia empieza con una larga tradición de churreros, abuelos, padres, hijos y nietos….

La Churrería CAMEL lleva en Valladolid desde 1981, pronto serán cuarenta años elaborando artesanalmente los churros y porras que desde el barrio de la Rubia son apreciados por su calidad en todo Valladolid. No podía ser de otra manera pues Martín García y María Muñoz son los herederos de una larga tradición familiar con más de 100 años de historia y a la que con su hijo Juan sumará ya la cuarta generación de churreros.

La Churrería CAMEL no esconde la razón de su éxito de estos casi 40 años: trabajo duro día a día. Amor a una profesión que a menudo quita más de lo que da y un estricto control de la materia prima con la que se elaboran todos sus productos. Productos sencillos, pero tan nobles, que no permiten a engaño, y que hoy como hace 100 años, exigen de la máxima atención para su elaboración. Pero lo que María y Martín si guardan con el máximo respeto, es el secreto de las primeras recetas.

Esas con las que el abuelo de Martin y más tarde su padre Luis, y sus tíos, se ganaron merecida fama por las fiestas de los pueblos de Segovia y Valladolid. Churros y porras elaboradas en los humildes puestos con todo el amor y el tiempo necesario. Ingredientes básicos que maestros churreros como Luis García , padre de Martin, sabían que eran necesarios perdonar el desafinado de una dulzaina, pero no que el sabor de unos churros mal hechos les estropeara un día de fiesta.

Esa fue la escuela en la que Martín García aprendió y perfeccionó el viejo oficio de churrero hasta convertirse, él también, en uno de los maestros churreros más respetados de Valladolid. En aquellos años de viaje y fiesta popular, Martin solamente tenía que abrir bien los ojos y estar atento a lo que aquellos maestros churreros  hacían y decían, para mantener en todo lo alto la valiosa tradición familiar. Sin embargo él quiso llegar más lejos y dio un paso más.

Pero antes, en ese ir y venir de hecho de fiestas y sueños, se conocieron Marin y Maria. Se sumaron así el desconocimiento del oficio de él, la sonrisa amable pero exigente de ella y el trabajo incansable de los dos para hacer realidad un proyecto empresarial como La Churrería CAMEL del que hoy, Luís Martín, con seguridad estaría orgulloso. Con su buen hacer María, Martín y todo su equipo profesional, han sabido ganarse la confianza de sus vecinos primero, clientes de toda la vida a los que alegran las mañanas y las tardes y que se han ido renovando y aumentando con el paso de los años. Y después gracias a la calidad de sus productos y la cuidada excelencia de su servicio han podido atender a la demanda de grandes empresas como Renault, para la que trabajaron durante muchos años.

En la Churrería CAMEL María y Martín, después de casi 40 años. aún mantienen el amor al trabajo bien hecho como el pilar sobre el que ha de sustentarse su éxito y además, han sabido transmitirle esos valores a Juan García Muñoz, su hijo. Un joven emprendedor y responsable, capaz de dar un paso al frente y ser la cuarta generación encargada de mantener la tradición de los maestros churreros que le han precedido.

“Lo que se hace con amor, sabe siempre mejor”