Camel Valladolid 2019-02-15T18:17:22+00:00

Nuestra historia empieza con una larga tradición de Churreros, abuelos, padres, hijos y nietos….

La Churrería CAMEL lleva en Valladolid desde 1981, pronto serán cuarenta años elaborando artesanalmente los churros y porras que desde el barrio de la Rubia son apreciados por su calidad en todo Valladolid. No podía ser de otra manera pues Martín García y María Muñoz son los herederos de una larga tradición familiar con más de 100 años de historia y a la que con su hijo Juan sumará ya la cuarta generación de churreros.

La Churrería CAMEL no esconde la razón de su éxito de estos casi 40 años: trabajo duro día a día. Amor a una profesión que a menudo quita más de lo que da y un estricto control de la materia prima con la que se elaboran todos sus productos. Productos sencillos, pero tan nobles, que no permiten a engaño, y que hoy como hace 100 años, exigen de la máxima atención para su elaboración. Pero lo que María y Martín si guardan con el máximo respeto, es el secreto de las primeras recetas.

Esas con las que el abuelo de Martin y más tarde su padre Luis, y sus tíos, se ganaron merecida fama por las fiestas de los pueblos de Segovia y Valladolid. Churros y porras elaboradas en los humildes puestos con todo el amor y el tiempo necesario. Ingredientes básicos que maestros churreros como Luis García , padre de Martin, sabían que eran necesarios perdonar el desafinado de una dulzaina, pero no que el sabor de unos churros mal hechos les estropeara un día de fiesta.

Esa fue la escuela en la que Martín García aprendió y perfeccionó el viejo oficio de churrero hasta convertirse, él también, en uno de los maestros churreros más respetados de Valladolid. En aquellos años de viaje y fiesta popular, Martin solamente tenía que abrir bien los ojos y estar atento a lo que aquellos maestros churreros  hacían y decían, para mantener en todo lo alto la valiosa tradición familiar. Sin embargo él quiso llegar más lejos y dio un paso más.

Aprendió a seleccionar las mejores materias primas, a controlar los fenómenos químicos que influyen en la elaboración de una buena masa y a darle la importancia al control del aceite para realizar la fritura a la manera que decían su abuelo y su padre Luís:

Una vida llena de historia dedicada al CHURRO:

“lo importante es que sean crujientes por fuera y tiernos por dentro, que parezca que ni les ha tocado el aceite”

“lo que se hace con amor, sabe siempre mejor”